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(Nothofagus pumilio)
Arbol
de gran porte que alcanza mas de 30 mts de altura; su tronco, cilindro
cónico, llega a diámetros de hasta 1,5 mts en condiciones
ambientales favorables, como en Tierra del Fuego. En lo alto de la montaña
a latitudes menores, como en Neuquén o Chubut, la lenga se desarrolla
como arbustos achaparrados y rastreros, de un metro de altura, muy tupidos
e impenetrables.
Especie nativa de los bosques subantárticos típicos dela
Argentina y Chile, se extiende por el primero de los países mencionados
por una delgada faja de no mas de 50 km de ancho desde el norte de Neuquén
hasta el canal Beagle y la isla de los Estados. Ocupa los niveles mas
altos de la vegetación del macizo andino, constituyendo asociaciones
casi puras hasta los 1800 mts sobre el nivel del mar en Neuquén,
mientras que en el sector magallánico difícilmente supera
los 500 mts de altura.
Dentro
del bosque presenta una copa rala. El lengal puro tiene un sotobosque
limpio, fácil de transitar y de realizar su explotación.
En cambio, cuando la lenga se encuentra asociada a otra especie, como
el coihue en Chubut, o el pehuén en Neuquén, el sotobosque
es un cañaveral impenetrable de coligüe.
Su
madera, de altura blanco-rosada y duramen amarillo-rosado, presenta un
brillo suave en los cortes longitudinales, con ligero veteado, grano derecho,
de textura fina y homogénea. Estas cualidades contribuyen a calificarla
una madera fácilmente trabajable, de buena calidad, compacta y
elástica. Requiere un secado lento y es conveniente la aplicación
de tratamientos de reacondicionado.
Es
una madera moderadamente pesada (peso específico: 0,570 kg/dm),
fuerte, blanda a semidura, apta para procesos de desbobinados y curvado
al vapor, utilizándose en la construcción de estructuras,
en tonelería, en la industria naval, carpintería general,
parquets, mueblería, piezas talladas y tornería. Presenta
durabilidad expuesta a la humedad, empleándosela por tal razón
para la confección de postes y varillas de alambrado, pisos, etc.
Es una de las especies forestales argentinas que ofrece mayores volúmenes
de existencias aprovechables dentro de los bosques naturales, sin ordenamiento
y con deficiente estado sanitario, pero con posibilidades de realizar
una extracción racional, utilizando su madera en forma integral
para aserrar, fabricar aglomerados y pastas celulósicas.
Dada su importancia dentro de los ecosistemas nativos, cualquier emprendimiento
para la explotación de esta especie debe ser cuidadosamente analizado.
A
su vez, la lenga adquiere una particular trascendencia dentro de los paisajes
mas típicos de los bosques andino-patagónicos, los cuales
han alcanzado fama mundial gracias al desarrollo turístico dentro
de los parques nacionales de la zona. Su presencia se torna notable cuando
llega el otoño y el follaje de la lenga pasa de un color verde
oscuro a sucesivas tonalidades que van del rojo al anaranjado y luego
al amarillo.
Hojas: caducas, simples, alternas, de
forma elíptica, con base obtusa y borde crenado, de unos 4 cm de
largo por 2 de ancho; con nervadura central prominente en el envés,
que continúa en un corto pecíolo; nervaduras secundarias
paralelas o subparalelas, entre las cuales se hallan dos lóbulos,
rasgo característico de las hojas de lenga.
Flores: pequeñas, de sexos separados
en el mismo árbol, solitarias, en las axilas de las hojas; la flor
femenina tiene ovario ínfero trilocular, con dos óvulos
por locus; la masculina, de color ocre, tiene de 15 a 20 estambres con
largos y delgados filamentos que facilitan la polinización anemófila.
Frutos: aquenios trialados de unos 8mm
de largo, recubiertos por una cúpula coriácea.
Corteza:
grisácea de 1 cm de espesor, agrietada longitudinalmente luego
de pasar por su estado juvenil.
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